Bob Cousy… el primer mago de la NBA

En la historia de la NBA ha habido jugadores que han marcado etapas y épocas doradas para sus equipos, e incluso para la propia liga en general. Uno de los primeros jugadores que logró ese status de jugador que deja su impronta en la competición de una forma indeleble, fue Bob Cousy… “el Houdini del Harwood“.

Cousy fue el base que lideró a los Celtics que arrasaron en la competición desde finales de los 50’s a prácticamente toda la década de los 60’s aunque Bob Cousy tan sólo jugó hasta 1963, sumando la nada despreciable cifra de 6 anillos de campeón de la NBA.

Tal fue su nivel de impacto en la NBA que consiguió ser 10 veces miembro del mejor equipo de la liga, 8 veces el máximo pasador de la competición, 13 veces All Star, 2 veces MVP del All Star y además fue nombrado MVP del año 1957.

Indudablemente estos logros han hecho acreedor a Bob Cousy de la condición de leyenda de la NBA pero lo que realmente le hizo un jugador especial fue su forma de interpretar el baloncesto con su dribbling y su forma de pasar el balón.

bob cousy

Bob Cousy fue el primer mago de la NBA, el hombre que consiguió hacer del pase una parte fundamental del espectáculo del baloncesto.

Fue el precursor de ese forma de entender el baloncesto en la que lo estético y lo efectivo van de la mano en pos de conseguir el fin último del baloncesto… la canasta.

Si podía hacer un pase bonito a la par que efectivo… ¿por qué no no hacerlo?. El talento de Cousy y su control del juego, le llevaron a jugar de una forma tan estética que en ocasiones parecía propia de un espectáculo a lo Harlem Globetrotters.

Pases sin mirar, por detrás de la espalda, durante el salto en el aire o incluso pases a una sola mano sin control de balón hicieron del juego de Bob Cousy algo único en su época en la NBA.

Bob Cousy fue el pionero en el arte del pase para jugadores de gran talento y creatividad como los Pete Maravich, Magic Johnson, Jason Williams, Steve Nash, Chris Paul, Rajon Rondo o Ricky Rubio, todos ellos hombres que lograron hacer de la asistencia una jugada incluso más valorada para el aficionado que la propia canasta.

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